La Leyenda Dorada de la Filosofía

SIPNOSIS

La leyenda dorada de la filosofía se adentra en un territorio
apasionante: el de la historia del pensamiento, y lo hace de un modo
divertido, claro y original. Como si de una colección de relatos se
tratase, cada capítulo arranca con la muerte de un filósofo; a partir
de ahí, se rastrea entre las ideas del finado a la busqueda de las
claves filosóficas que nos expliquen su fallecimiento. El resultado es
un libro ameno, tolerante, laico, humanista, crítico y lleno de
sentido del humor, gracias a lo cual está llamado a convertirse en una
obra de referencia entre los estudiantes de bachillerato, los
universitarios y, en general, entre cualquier lector que desee
iniciarse o reconciliarse con Tales, Aristóteles, Averroes, Hume,
Kant, Adorno… y con todos los grandes de la filosofía.

El Árbol de la Ciencia

RESUMEN

I: “Andrés Hurtado comienza la carrera”
Serían las 10 cuando Andrés esperaba junto a los demás estudiantes en el patio que daba acceso a la antigua capilla a la que se accedía por la Escuela de Arquitectura; allí se impartiría la primera clase con que daría comienzo el curso y su carrera de Medicina. Abrieron la puerta y entraron en tropel impacientes por coger sitio en el graderío. Cuando entró el profesor con sus ayudantes provocó aplausos ridículos, y él los agradeció de forma ridícula. Después pronunció un discurso vacío y grandilocuente como si fuera un actor. Comenzaron las burlas.
La siguiente clase se impartía en la Universidad Central, hacia allí se encaminó con Julio Arancil, antiguo compañero de instituto, y Montaner, amigo de este. Aquella clase fue diferente, el viejo profesor, seco, cortó de raíz el primer conato de desorden.[38]
Hurtado y Montaner estaban encontrados, el uno republicano y antiburgués, Hurtado, monárquico y aristócrata, dándoselas de hombre de mundo… Los intentos de mediar de Julio eran inútiles.

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